35. La nomenclatura de los cometas
Los
cometas se designan mediante una
nomenclatura, es decir con el nombre
de su descubridor/es (máximo tres descubridores),
seguido del año del descubrimiento
y una letra minúscula que indica
el número de orden de la aparición
del cometa dentro de ese año.
Cuando se conocen los datos orbitales
del mismo, el año se sustituye
por el año del paso por el perihelio,
seguido de un número romano
que indica el número de orden
de ese paso.
Para
que un cometa sea visible debe acercarse
al Sol, este provoca transformaciones
al cometa haciéndolo que sea visible con
telescopio, si es débil, o a
simple vista si es brillante.
Típica y morfológicamente
un cometa consta de:

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1)
Núcleo.
2)
Coma o cabellera.
3)
Cola o colas. Frecuentemente los cometas aparecen
desprovistos de cola, particularmente
aquellos que ya han dado muchas vueltas
al Sol perdiendo paulatinamente parte
de su masa. En otras ocasiones muestran
una espiga o pincho en la cara opuesta
a la cola. La más aceptada entre
los astrónomos es que el núcleo
es una bola de nieve sucia, suponiendo
que el núcleo de un cometa es
una bola de hielo mezclado con partículas
de polvo. Las dimensiones del núcleo
pueden oscilar entre 1 y 100 kilómetros.
Cuando un cometa se acerca al Sol
la radiación solar evapora parte
del material helado del núcleo.
En este proceso de evaporación
se desprenden partículas de
polvo formándose así una
nube de gas y polvo que envuelve al
núcleo. Dicha nube es la coma
o cabellera del cometa cuyo diámetro
puede alcanzar los 100.000 kilómetros.
Modelo de la estructura de los cometas.

La coma es visible gracias a dos procesos:
por un lado, el polvo del cometa refleja
la luz solar; por otro lado las moléculas
gaseosas de disocian debido a la radiación
solar, y se vuelven fluorescentes emitiendo
luz. |