39. Nombre y denominación de las estrellas
Desde
las civilizaciones más antiguas, las estrellas
se han considerado agrupadas en constelaciones.
Los
nombres de las estrellas proceden tanto
de los griegos tales como Sirio, Procyon,
Polux, Castor, Régulo,
Polaris, Arturo, Canopo, las Pléyades,
como de los árabes como los
nombres de Alcor (la débil),
Mizar (velo), Vega (caída),
Aldebarán (el seguidor), Deneb
(la cola), Rigel (la pierna), Algol
(estrella demonio), Betelgeuse (hombro
del gigante), y unos centenares de
nombres más.
Ante
la imposibilidad de dar nombre a
la enorme cantidad de estrellas se
planteó la idea
de dar otro sistema de nomenclatura
que resultase más útil
para los astrónomos. 
|
 |
En
1603 el alemán Johannes
Bayer publicó una obra denominada
Uranometría, un atlas de mapas
estelares en el que se indicaban las
estrellas de cada constelación
utilizando letras del alfabeto griego
al que seguía el genitivo del
nombre latino de la constelación
a la que pertenece.
Bayer estableció un orden de
brillo dentro de cada constelación,
de modo que llamó a a la estrella
más brillante, b a la que le
seguía en brillo, g a la siguiente,
y así sucesivamente. El inconveniente
de esta nomenclatura es que el alfabeto
griego s ó lo consta de 24 letras,
mientras que, por t é rmino
medio, hay unas 70 estrellas visibles
por constelaci ó n. Cuando las
letras del alfabeto griego resultaban
insuficientes para una constelación
Bayer recurrió al empleo de
las letras minúsculas del alfabeto
latino, complicando el método
empleado.

Tras la aparición del telescopio
se demostró la existencia de
un número mayor de estrellas,
y se planteó de nuevo el problema
de su denominación.
En 1712, el astrónomo inglés
John Flamsteed, hizo el primer catálogo
con la ayuda del telescopio, denominado
Historia Coelestis Britannica, recurrió al
empleo de los números en vez
de letras, asignó un número
a cada estrella según el orden
en que llegaba al meridiano.
Con el tiempo se perfeccionaron los
telescopios, observándose ya
millones de estrellas en cada constelación,
a las estrellas se las distingue, no
por su nombre, ni letras, ni números,
sino por la posición que ocupan
en la esfera celeste, esto es, por
su ascensión recta y declinación. |