Al
anochecer en invierno, el Gran Carro
está en un nivel bajo
en el firmamento septentrional. Las
constelaciones visibles en otoño
ahora aparecerán cada vez más
cercanas al Oeste.
La Vía Láctea aparece
en lo más alto del cielo al
atardecer. La constelación siguiente,
hacia el sudeste, a lo largo de la
Vía Láctea es Auriga,
el Cochero, con su estrella brillante
Capella. Hacia el sur de esta parte
de la Vía Láctea puede
percibirse un cúmulo de seis
o siete estrellas, las Pléyades
o M45 en la constelación de
Tauro. Las Pléyades son las
Siete Hermanas de la mitología
griega, las hijas de Atlas.
El grupo más prominente de
estrellas en invierno consiste en tres
estrellas brillantes que forman una
línea recta y dan lugar al cinturón
de Orión. Sobre el hombro de
Orión se observa a la rojiza
estrella Betelgeuse. La espada de Orión
se extiende hacia abajo desde el cinturón,
allí se encuentra la Gran Nebulosa
de Orión.
A los talones de Orión, tenemos
a su perro, Canis Major. El cinturón
de Orión está orientado
directamente hacia Sirio, la estrella
más brillante de la bóveda
estrellada. Sirio sale al firmamento
poco después de Orión.
Proción está situada
en las proximidades y perenece a Canis
Minor. Proción, Sirio y Betelgeuse
forman un triángulo casi equilátero.
En Tauro, la estrella rojiza Aldebarán
delimita el extremo de un lado de la
V. Las Híades forman el contorno
de la cara de Tauro; las Pléyades
y las Híades son cúmulos
abiertos de estrellas.
El cielo invernal presenta las siguientes
constelaciones:

El Sol cada mes se proyecta sobre
una de las doce constelaciones zodiacales,
así hasta completar el ciclo
durante un año. Dichas constelaciones
son:

Taurus es una constelación
típicamente invernal, además
de zodiacal.
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