
La nebulosa Norteamericana en la constelación
del Cisne, constituye un ejemplo de
nebulosa de emisión con una
nebulosa de absorción que define
los límites que percibimos.
En la zona equivalente al Golfo de
México se observan pocas estrellas
debido a la nebulosa de absorción
oscura situada en ella.
3.Las
nebulosas de absorción: son vastas nubes ricas en polvo que
absorben la luz y sólo son ópticamente
visibles cuando detrás de ellas
hay una fuente luminosa sobre la que
puedan destacar.
El gran trazo oscuro que parte la
Vía Láctea en dos en
la constelaciones del Cisne y del Águila
también se debe a una nube de
polvo oscuro.
4.Nebulosas
planetarias: algunas nebulosas
representan envolturas de gas desprendidas
de estrellas moribundas. El término
fue utilizado por Herschell a causa
de su aspecto circular y muy delimitado
que recuerda al disco de un planeta,
de ahí su nombre.
Una nebulosa planetaria brilla porque
la luz (radiación ultravioleta)
procedente de la estrella con la que
está asociada es absorbida por
los átomos de la nebulosa y
reirradiada. Son estrellas viejas que
están expulsando material al
espacio (enriqueciendo la materia interestelar
con elementos pesados) y van camino
para convertirse en enanas blancas,
es decir, núcleos de estrellas
gigantes rojas que han perdido sus
capas externas. Una nebulosa planetaria
es una transición desde el estado
de gigante roja al de enana blanca.
Hay catalogadas unas 1.500 nebulosas
planetarias.

La nebulosa Trífida, M 20,
en Sagitario, constituye una nebulosa
de emisión, color rojizo, mientras
que el color azul es de una nebulosa
de reflexión.
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