55. El telescopio - El tubo óptico y los portaoculares
El
tubo óptico
en general está compuesto de
la óptica (lentes o espejos)
y el portaocular. En los refractores,
las lentes, están soportadas
en la boca del tubo sobre la base de
un casquillo, normalmente metálico
que le da rigidez y firmeza, y en los
reflectores, el espejo primario lo
soporta una pieza metálica llamada
barrilete, que permite su centrado
y alineación del eje óptico
por medio de unos tornillos fijados
en su base. Si estas piezas que soportan
las ópticas son de plástico
vulgar, hay que sospechar que son de
baja calidad y por tanto hay que rechazarlos.
Los
portaoculares en ambos sistemas deben
ser metálicos,
sólo estos, permiten el enfoque
fino y sin holguras. Una característica
típica de una óptica
de baja calidad, es la inclusión
por el fabricante en el tubo óptico,
de un portaocular al que sólo
se le puede intercalar oculares de
1¿ (25 mm.).  |
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Esto implica al usuario observar el
cielo con oculares de focales superiores
a los 20 mm., Porque, los de corta
focal (mayores aumentos), la visión a través
de ellos es incomodísima, debido
a la pequeña ¿pupila
de salida¿, inherente a su propia
construcción. Los portaoculares
adecuados son aquellos, en los que
se puede intercalar oculares de 11/4¿ (31,7
mm.), con los de 2¿ (50,8 mm.)proporcionando,
imágenes más planas y
mayor campo. Prácticamente existen
pocos instrumentos en el mercado con
portaoculares de 25 mm., pero en algunos
comercios los tienen todavía
a la venta. Se deben rechazar.
El espejo secundario de los reflectores
va fijado al tubo por una pieza que
se llama la araña, también
de fabricación metálica
que posibilita el centrado y ajuste
con el espejo primario del eje óptico.
Debe disponer en el cuerpo en que está fijado
el espejo secundario, de al menos tres
tornillos de ajuste que permitan bascular
el secundario en todas las direcciones.
Se debe rechazar el telescopio en el
que el espejo secundario no se pueda
regular. |