68. Orientación, observación y consejos
En
la observación
a simple vista, es el primer momento
del inicio en el conocimiento y práctica
observacional. Sentir que toda la esfera
celeste se mueve aparentemente. Es
necesario decir que quien verdaderamente
se mueve es nuestro planeta Tierra
y nosotros con él y que gira
precisamente de Oeste a Este. Por eso
vemos aparecer las estrellas o planetas
por el Este y ocultarse por el Oeste,
igual que el Sol.
Al
ser principiantes y contemplamos
la maravilla del Cielo desde lugares
con mínima o nula
contaminación lumínica
que se da en las ciudades y vías
de enlace, nos parecerá el firmamento,
una incalculable cantidad de estrellas
sin aparente orden ni concierto. Sí distinguiremos
una franja blanquecina contrastada
con el fondo del cielo, llamada la
Vía Láctea o el Camino
de Santiago muy conocido por este nombre,
que partiendo del horizonte sudeste,
pasa por encima de mis cabezas y se
pierde por el horizonte noroeste. Fenómeno
del que hablaremos en los próximos
artículos.
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Bien,
estamos frente al firmamento y es necesario
situarnos en posición,
es decir, reconocer los cuatro puntos
cardinales planetarios. Esta posición,
es bien conocida desde temprana edad
y hay un hecho que todos los días
se repite, como es la salida del Sol
por el Este y el ocaso o puesta del
astro Rey por el Oeste. Con esta referencia,
sabemos a continuación, que
en la mitad de estas dos posiciones
se encuentra el Sur mirando al frente.
Nuestra espalda marcará el Norte.
Si además disponemos de una
pequeña brújula, aunque
sea de juguete, nos orientará a
grosso modo, la posición del
Norte y el Sur.
Volviendo nuestra mirada al cielo,
nunca podremos ver durante todo el
año las mismas figuras de estrellas,
si observamos siempre desde una misma
latitud terrestre (1), fundamentalmente
las cercanas al horizonte Sur y las
que transitan por encima de nuestras
cabezas, excepto las estrellas que
giran en la zona del Polo Norte celeste.
Estas últimas son vistas a distintas
horas de la noche en el transcurso
del año, pero las primeras mencionadas
(horizonte Sur) sólo se pueden
observar en concretas épocas
del año. De aquí procede
el nombre muy extendido entre los aficionados
de las Constelaciones de Primavera,
Verano, Otoño y Constelaciones
de Invierno.
La mayoría
de las estrellas más brillantes
tienen nombre. Prácticamente
todas fueron señaladas
en la época de los Babilonios
y Egipcios (4.000 años A.C).
Más tarde fueron datadas por
los Árabes, como generalmente
hoy son conocidas. |