79. Otros consejos (I)
Al
observar objetos débiles y difusos como los cometas,
nebulosas y galaxias cerca del límite
de detección del telescopio,
puede ocurrir que ya estén dentro
del campo del ocular y sin embargo
no lo veamos. Hay un truco para estos
casos, es imprimir suaves movimientos
de vaivén al telescopio mediante
cualquiera de los dos mandos lentos
acoplados a la montura ecuatorial,
con lo cual la imagen oscilará y
el objeto débil se percibirá mejor.
Se
puede hacer el mismo truco con una
estrella débil
de baja luminosidad. Igualmente sirve
en Heliofísica, en la observación
de los pequeños poros de manchas
y fáculas del Sol. Si se observa
por proyección y la pantalla
de cartulina está sujeta al
telescopio, un ligero movimiento en
la pantalla de cartulina permitirá detectar
los minúsculos detalles que
pasarían desapercibidos con
la pantalla de cartulina fija y no
imprimiéramos suaves golpes
al tubo del telescopio.  |
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El
más modesto de los anteojos
(refractores) astronómicos de
aficionados permite contemplar la superficie
del astro del día y estudiar
sus estructuras tales como las manchas
solares. ¡Pero atención!
La observación directa del Sol
presenta unos peligros, alteraciones
definitivas en la retina por quemadura,
de las cuales conviene ser perfectamente
consciente; antes de observar con cualquier
instrumento óptico tomar las
precauciones elementales para evitar
todo riesgo ocular. La primera de las
precauciones es no poner el ojo en
el ocular sin asegurarse de que se
ha puesto unos filtros especiales.
Desconfiar de los filtros solares que
se suministran con la mayor parte de
los instrumentos, y se venden en los
comercios. Algunos filtros dejan pasar
una parte de los rayos infrarrojos,
rayos que el ojo no ve, pero que puede
provocar quemaduras en la retina.
Para localizar el Sol con el telescopio,
incluso la Luna (no se debe mirar ni
por el ocular ni por el buscador debido
a su poder calorífico, como
ya sabemos) existe un método
muy simple. Se trata de apuntar el
tubo al Sol vigilando la sombra que
proyecta en el suelo, cuando la sombra
deja de ser alargada la imagen ya está en
el ocular. Tener cuidado con el buscador
y taparlo con seguridad para no producir
quemaduras en el cuello, ojo, cara,
etc.
Puede ocurrir que
la fuerte luminosidad de un astro nos
impida ver otros cuerpos más
débiles que se hallen
próximos a él. Es el
caso de las estrellas que son ocultadas
por la Luna, de los satélites
de Júpiter o de algunas estrella
dobles, siendo la estrella principal
muy luminosa e impidiéndonos
la visión telescópica
de su débil compañera.
En estos casos, se advierten dichos
cuerpos si desplazamos por ejemplo
la Luna fuera del campo del ocular,
manteniendo su borde tangente al campo
e ir paseando el campo del ocular por
todo el contorno lunar. |