La
afición por observar las estrellas,
planetas y objetos celestes, es consecuencia
muy común en todos los aficionados,
el haber sentido y experimentado la
inmensa armonía que se contempla
en las noches estrelladas del verano.
La gran mayoría de todos los
observadores del Cielo han sentido
la llamada de seguir mirando con prismáticos
y telescopios todo lo que encierra
el Universo, buscando respuestas a
los fenómenos que se producen
en las estrellas, galaxias y nebulosas
y él porque del movimiento de
los astros más cercanos a la
Tierra, como son los planetas del Sistema
Solar.
¿Cómo
iniciarme en el conocimiento de la
Astronomía?
¿Cómo
empezar?. Para muchos ese es
el dilema. Hay dos procesos de inicio
que van muy unidos. Uno, es la observación
directa, sin instrumentos. Con sólo
levantar la vista hacia el firmamento
y extasiarse contemplando la miríada
de puntitos brillantes que llenan
por completo la cúpula celeste.
Dos, el estudio teórico de
todo lo que observamos, con sus leyes
y conocimiento acumulado por la humanidad
sobre el Universo.
En la observación
a simple vista, es el primer
momento del inicio en el conocimiento
y práctica observacional.
Sentir que toda la esfera celeste
se mueve aparentemente. Es necesario
decir que quien verdaderamente se
mueve es nuestro planeta Tierra y
nosotros con él y que gira
precisamente de Oeste a Este. Por
eso vemos aparecer las estrellas
o planetas por el Este y ocultarse
por el Oeste, igual que el Sol.
Al ser principiantes
y contemplamos la maravilla del Cielo
desde lugares con mínima o nula
contaminación lumínica
que se da en las ciudades y vías
de enlace, nos parecerá el firmamento,
una incalculable cantidad de estrellas
sin aparente orden ni concierto. Sí distinguiremos
una franja blanquecina contrastada
con el fondo del cielo, llamada la Vía
Láctea o el Camino
de Santiago muy conocido por
este nombre, que partiendo del horizonte
sudeste, pasa por encima de mis cabezas
y se pierde por el horizonte noroeste.
Fenómeno del que hablaremos
en los próximos artículos.
Bien, estamos frente
al firmamento y es necesario situarnos
en posición, es decir, reconocer
los cuatro puntos cardinales planetarios.
Esta posición, es bien conocida
desde temprana edad y hay un hecho
que todos los días se repite,
como es la salida del Sol por el Este
y el ocaso o puesta del astro Rey por
el Oeste. Con esta referencia, sabemos
a continuación, que en la mitad
de estas dos posiciones se encuentra
el Sur mirando al frente. Nuestra espalda
marcará el Norte. Si además
disponemos de una pequeña brújula,
aunque sea de juguete, nos orientará a grosso
modo, la posición del Norte
y el Sur.
Volviendo nuestra mirada
al cielo, nunca podremos ver durante
todo el año las mismas figuras
de estrellas, si observamos siempre
desde una misma latitud terrestre (1),
fundamentalmente las cercanas al horizonte
Sur y las que transitan por encima
de nuestras cabezas, excepto las estrellas
que giran en la zona del Polo Norte
celeste. Estas últimas son
vistas a distintas horas de la noche
en el transcurso del año, pero
las primeras mencionadas (horizonte
Sur) sólo se pueden observar
en concretas épocas del año.
De aquí procede el nombre muy
extendido entre los aficionados de
las Constelaciones de Primavera,
Verano, Otoño y Constelaciones
de Invierno.
La mayoría de
las estrellas más brillantes
tienen nombre. Prácticamente
todas fueron señaladas en la época
de los Babilonios y Egipcios (4.000
años A.C). Más tarde
fueron datadas por los Árabes,
como generalmente hoy son conocidas.
La proyección
sobre el cielo de las estrellas más
brillantes forman unas figuras -un
tanto aleatorias- llamadas Constelaciones y
cuyas formas representan lo que su
nombre indica (personajes míticos,
animales, objetos e instrumentos de
medida, etc.). Ocupan un área
con fronteras imaginarias, incluyendo
en su espacio galaxias y nebulosas,
cúmulos de estrellas, hasta
el paso de Planetas durante un período
de tiempo por ellas.
El espacio que ocupan
las Constelaciones, ha variado mucho
desde la Antigüedad y los nuevos
mapas estelares dan cuenta del hecho.
En la actualidad, el número
de Constelaciones acotadas y vistas
en los dos Hemisferios (norte y sur)
es 88, reconocidas por la I.A.U.
(Unión Astronómica Internacional),
organización mundial que regula
y sentencia sobre los conocimientos
de la Astronomía.
Hasta este momento,
con sólo alzar la mirada nos
quedamos hechizados de la grandeza
e inmensidad del Cosmos. Pero al mismo
tiempo, queremos saber que figuras
forman las estrellas, como se llaman,
cuando observarlas favorablemente desde
nuestro puesto de observación,
cuantas estrellas y objetos celestes
contienen y que relación hay
entre ellos tanto física como
de posición. A que distancias
están de la Tierra, cual es
su brillo y su tamaño, como
se mide, etc. Infinidad de preguntas
que iremos dando respuesta práctica
a todas ellas.
Bueno, se comienza
por conocer el nombre de las figuras
y las estrellas que lo forman, los
nombres de las más importantes
y otros objetos celestes que hay en
su área. Para ello nos tenemos
que dotar de un instrumento sencillo
de posición llamado Planisferio.
Es relativamente fácil de encontrar
en librerías y comercios de
venta de instrumentos astronómicos.
Su tamaño varía
desde los 20 cm hasta los 35 cm aproximadamente,
siendo este último muy práctico
por su facilidad de manejo. Consta
de dos planos circulares que giran
pivotados por un remache en su centro,
indicando las posiciones de las Constelaciones
cada día durante todos los meses
del año. Lleva impresos los
puntos celestes Norte, Sur, Este y
Oeste, y el dibujo de las Constelaciones y
otros objetos contenidos en ellas,
sobre un fondo dividido en grados desde
el Ecuador celeste hasta el Polo
Norte celeste en dos coordenadas
llamadas ecuatoriales (A.R.=
Ascensión Recta y D. = Declinación).
Estas coordenadas sitúan a las
estrellas y objetos, puntualmente como
referencia sobre la Esfera Celeste.
Este instrumento es
parte del aprendizaje y muy importante
para localizar a simple vista las estrellas
en cualquier momento y hora de la noche.
Cuando nos iniciamos en la observación,
se puede decir que el Planisferio ha
sido y es, la herramienta que han utilizado
todos los astrónomos profesionales
y que usamos los aficionados. Acompañan
al Planisferio instrucciones de cómo
usarlo.
Para todos los que
se inician en el conocimiento del firmamento
es necesario compartir las dudas, y
la metodología de cómo
recorrer las zonas durante la observación
con otros aficionados, por ello recomiendo
que contactéis con las asociaciones
astronómicas de vuestra
localidad o provincia que os orientarán
de cómo dar los primeros pasos
con seguridad y así integrarse
en el progresivo conocimiento de la
Astronomía.
En próximos
capítulos haremos un recorrido
de cómo observar las estrellas,
planetas y otros objetos celestes,
con un instrumento muy sencillo y de
bajo coste, como es el Prismático o Binocular.
Hasta ese momento espero
dos cosas fundamentales: que este sencillo
manual que iniciamos os ayude a situaros
en el cielo estrellado y sobre todo,
que la pasión por la Astronomía
siga aumentando, al menos, ese es mi
deseo y el de nuestra Asociación.
Sabéis donde estamos, sólo
tenéis que contactarnos.
Agur, amigos, y feliz
observación.
(1): Latitud
del observador: Es el punto
de la superficie terrestre
donde se sitúa. En la
línea del Ecuador terrestre
son 0º, ascendiendo hasta
el Polo Norte se llega a los
90º.
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