Excelente curso de iniciación a la astronomía para aquellos que quieran aprender sobre esta apasionante ciencia o ampliar un poco más sus conocimientos sobre la materia.
Cap IX : Observación Lunar (I)
La
Unión Astronómica
Internacional (IAU) adoptó en
1961, el sistema de coordenadas lunares,
idéntico al usado en la Tierra
(coordenadas geográficas). Un
observador, situado en la superficie
selenita, observa el orto del Sol (salida)
por el Este y lo ve ponerse (ocaso)
por el Oeste.
Cuando
ojeamos la Luna a simple vista, tenemos
el Norte en la parte superior del
disco lunar, es decir, por encima
del cráter
Platum, el Sur por debajo del cráter
Clavius, el este hacia el extremo derecho
del Mare Fecunditatis y el Oeste, al
extremo exterior del Océano
Procellarum. Estas estructuras indicadas
en la superficie lunar deben orientarnos
en todo momento.
El
abajo, arriba izquierda y derecha debemos
desterrarlos en la observación de los cuerpos celestes,
porque no existen como tales en el
espacio sideral, aunque se utilicen
vulgarmente. Ver Figura.
Además...
Qué Observar:
Te mostramos qué puedes observar una vez te inicies en la astronomía.
Instrumentos
de observación: Explicamos
los instrumentos de observación
astronómica al detalle.
Efemérides:
consulta nuestra sección
de próximos eventos a stronómicos
para estar al tanto de
qué observar.
La
longitud y la latitud de un punto
o estructura lunar, viene determinado
por el ecuador y el meridiano central
lunar. El ecuador es un plano que
corta a la Luna perpendicularmente
a su eje de rotación, dividiéndola
en dos hemisferios, el hemisferio
Norte y el hemisferio Sur. La línea
NS que corta el plano del ecuador
pasando por el centro de la Luna,
se le llama meridiano central y
donde corta al ecuador, este punto
es 0º de longitud y latitud,
siempre que la libración
en longitud y latitud sea 0. (La
libración lunar es movimiento
peculiar de nuestro satélite
y que explicaré en siguientes
entregas).
Lo mismo que
en los mapas terrestres, en los
lunares también se dibujan
los paralelos, tanto al norte
como al sur del ecuador que sirven
como notación angular
y referencia de los accidentes
selenitas. Dado que una gran
mayoría de observaciones
se realizan con telescopios reflectores
(Newton) que dan imágenes
invertidas, existen mapas editados
con esta inversión, donde
el Norte y el Sur están
invertidos, el Este (E) a la
derecha y el Oeste (W) a la izquierda.
La
longitud y la latitud de la Luna
vienen representadas por las letras
del alfabeto griego l (lamda) y ß (beta).
La longitud l se mide en grados
a lo largo del ecuador partiendo
desde el meridiano central (0º)
hasta la vertical del punto o accidente
lunar, con valores de 0º a
180º, siendo la longitud de
180º correspondiente al meridiano
central de la Cara oculta de la
Luna. También es permisible
referirnos como longitud + a todas
las posiciones comprendidas desde
el meridiano central hasta el Este
y longitudes - a las comprendidas
desde el meridiano central hasta
el Oeste.
La longitud
y la latitud de un punto o estructura
lunar, viene determinado por
el ecuador y el meridiano central
lunar. El ecuador es un plano
que corta a la Luna perpendicularmente
a su eje de rotación,
dividiéndola en dos hemisferios,
el hemisferio Norte y el hemisferio
Sur.
La línea
NS que corta el plano del ecuador
pasando por el centro de la Luna,
se le llama meridiano central
y donde corta al ecuador, este
punto es 0º de longitud
y latitud, siempre que la libración
en longitud y latitud sea 0.
(La libración lunar es
movimiento peculiar de nuestro
satélite y que explicaré en
siguientes entregas).
Lo mismo que
en los mapas terrestres, en los
lunares también se dibujan
los paralelos, tanto al norte
como al sur del ecuador que sirven
como notación angular
y referencia de los accidentes
selenitas. Dado que una gran
mayoría de observaciones
se realizan con telescopios reflectores
(Newton) que dan imágenes
invertidas, existen mapas editados
con esta inversión, donde
el Norte y el Sur están
invertidos, el Este (E) a la
derecha y el Oeste (W) a la izquierda.
La longitud
y la latitud de la Luna vienen
representadas por las letras
del alfabeto griego l (lamda)
y ß (beta). La longitud
l se mide en grados a lo largo
del ecuador partiendo desde el
meridiano central (0º) hasta
la vertical del punto o accidente
lunar, con valores de 0º a
180º, siendo la longitud
de 180º correspondiente
al meridiano central de la Cara
oculta de la Luna. También
es permisible referirnos como
longitud + a todas las posiciones
comprendidas desde el meridiano
central hasta el Este y longitudes
- a las comprendidas desde el
meridiano central hasta el Oeste.
Habitualmente
en los mapas lunares incluyen
los llamados paralelos lunares,
que al igual que los meridianos
permiten localizar rápidamente
la posición que se quiera
observar. Tanto unos como otros
se dan espaciados de 10º en
10º normalmente, dividiendo
la Luna en cuadrantes menores
para su estudio más preciso.
Sobre los mismos se pueden dibujar
nuevas divisiones que permitan
aproximaciones rápidas
de búsqueda de aquellas
estructuras que se deseen observar.
La latitud ß se
mide en grados desde el ecuador
hasta el punto dado o estructura
lunar, con valore de 0º a
90º. Se pueden sustituir
las latitudes Norte y Sur por
los signos + y - partiendo del
ecuador.
Un ejemplo ayuda
a comprender mejor estas coordenadas:
tomemos un mapa lunar de algunas
de las obras comentadas en el
artículo de la revista
anterior (3³ trimestre de
Galileo) y anotamos como ejemplo
cuatro cráteres de impacto;
Aristóteles, Copérnico,
Gassendi y Petavius. Sus coordenadas
son las siguientes.
Aristóteles. - 18º longitud
E y 50º latitud N.
Y se puede representar como ?=
+ 18º y ß = +50º
Copérnico. - 20º longitud
W y 10º latitud N.
Se puede presentar como ?= -
20º y ß = + 10º.
Gassendi. - 40º longitud
W y 18º latitud S.
Se puede anotar como ?= - 40º y ß =
- 18º.
Petavius. - 61º longitud
E y 25º latitud S.
Se puede representar como ? =
+ 61º y ß = -25º.
En
la figura que acompaña al
texto vienen representados estos
cuatro accidentes, fáciles
de localizar en los mapas antes
mencionados. En el dibujo no están
representados a escala.
Las mediciones
selenitas están realizadas
con alta precisión, sobre
la base de otros accidentes lunares.
A partir de estos resultados
se datan el resto de otras posiciones,
consiguiendo elevada exactitud
en el trazado y dibujo de los
mapas. Existen mapas lunares
de difícil adquisición
y que son elevadamente precisos,
los cuales sirvieron de base
y preparación de los lugares
para el alunizaje de las expediciones
estadounidenses. Estos mapas
especiales carecen de distorsión
de las estructuras lunares, muy
característico en la proyección
ortográfica, que es la
usada en los mapas lunares corrientemente
utilizados por los astrónomos
aficionados.
La observaciones
lunares hay que realizarlas en
los cuartos crecientes y menguantes,
en los días antes y después
de los mismos. Si disponemos
de mapas, lo más recomendable
es dividirlos en cuatro cuadrantes
(N-E, N-W, S-E y S-W). De esta
forma, ordenaremos nuestras observaciones
en función de las fases
lunares y lo que cada una de
ellas nos ofrece a la vista.
Así llegaremos a familiarizarnos
con las estructuras y sus formas,
con los nombres establecidos
e iremos anotando en cada día
lunar, las variaciones y los
cambios que suceden por la incidencia
de la luz solar sobre la superficie
de la Luna.
Cada día
lunar es distinto en los matices
de luces y sombras que los accidentes
proyectan. La fotografía
lunar registra una escala de
valores muy amplia, tanto en
las zonas iluminadas como en
la línea del terminador
(donde acaba la luz y comienza
la sombra). En mi experiencia
fotográfica he registrado
distintas tonalidades y matices,
con tan solo 10 minutos de intervalo
entre fotogramas. Me ha permitido
observar detalles precisos entre
exposiciones. La cusa no es otra
que, la luz solar incidiendo
más o menos perpendicularmente
sobre las tierras selenitas.
Y eso es lo
que os propongo en vuestras primeras
observaciones. Observar los cambios
de luz, que además de
afianzaros en la observación
sistemática recogiendo
detalles, disfrutéis de
la belleza singular de nuestro
satélite natural.
La nominación
que contienen los mapas lunares,
la gran mayoría son designados
con el nombre latino, a ellos
haremos referencia. Algunos mapas
aparecidos por nuestros mercados
vienen designados los nombres
en lengua del país de
sus autores y que son legibles,
ya que la raíz de los
idiomas indo-europeos parten
de ella, salvo excepciones.
Existe nomenclatura
de otros tipos de estructuras lunares
que pertenecen al estudio y composición
selenográfica de nuestro
satélite, que al no ser
un tema propio de la iniciación,
no incluyo en el estudio.
Paso ha desarrollar
un análisis breve de las
estructuras en general, para
no recargar el tratado de este
artículo. Si deciros,
que existen textos en formato
libro y artículos en revistas
especializadas que profundizan
en los estudios selenográficos.
Dos procesos
bien diferenciados fueron los
que actuaron sobre el paisaje
lunar actual. De un lado la formación
de cráteres producidos
por la lluvia de meteoritos impactando
sobre la superficie de la Luna
y por otro lado, la actividad ígnea
del vulcanismo desde el interior
de nuestro satélite, entendiendo
que estos procesos no se dieron
sólo aislados, sino también
de forma conjunta en distintas
etapas temporales de forma irregular
por toda la superficie de la
corteza lunar.
La Luna en su
nacimiento estuvo sometida a
un intenso bombardeo de meteoritos
y de cuerpos asteroidales, excavando
en su superficie unas cubas extensas,
siendo estas rellenadas por la
lava volcánica surgiendo
del interior de la Luna, formando
esas bastas extensiones que observadas
a simple vista las distinguimos
del resto de las tierras lunares
por su tonalidad oscura llamados
maria (mares).
Todos ellos
no se formaron al mismo tiempo,
basta una mirada al telescopio
para darnos cuenta que las estructuras
que bordean los mares, unas han
perdido los contornos originales
producidos por los impactos y
otros los mantienen (elevaciones
circulares y cadenas montañosas
que los circundan). Acabado este
período de fracturación
y expulsión de la lava
interior aparecen los períodos
de erosión, produciendo
el derrumbe de las estructuras
a causa del enfriamiento de la
corteza lunar.
Bien, por su notoriedad
en la Luna paso a enumerar los nombres
genéricos y su traducción
al español.
Oceanus: Océano
Mare: Mar
Crateare: Cráteres
Catena: Cadena de cráteres
Circi: Circos
Rimae:Grietas
Mountains: Cordillera montañosa
Sinus: Golfo o bahía
Vallis: Valle
Rima-rille: Grieta, surco
Polus: Pantano
Promontorium: Cabo
Rupes: Zonas altas escarpadas
Dorsum: Crestas
Lacus-paludis: Lago, lagunas
No
todos los cráteres de impacto
tienen la misma antigüedad,
pertenecientes a períodos
distintos del tiempo en la formación
de la Luna. Unos mantienen sus
diámetros bien definidos
con altas torres y otros han sucumbido
con el paso del tiempo derrumbándose
sus bordes en forma de terrazas
y presentando sus fondos rugosidades
bien definidas. Algo que nos maravillará de
algunos cráteres, serán
sus picos centrales, formaciones
que nos hablan de la gigantesca
intensidad de los impactos. Vistos
al telescopio incluso con pequeños
instrumentos son de una belleza
exultante.
Hay que destacar
que algunos de los impactos producidos
por cuerpos de gigantesco tamaño
y con una entrada de impacto
de ángulo bajo, produjo
en la superficie lunar cráteres
con expulsiones de material radiales,
que vistos al telescopio parecen
rayos luminosos debido al material
altamente reflectante, que partiendo
de los bordes del cráter
se alejan varios cientos de kilómetros.
El ejemplar más representativo
de estas formaciones es el cráter
llamado Tycho.
Hay cadenas
de cráteres que siguen
una misma formación y
otras en línea muy próximos
unos a otros. Estas formaciones
han sido generadas en un mismo
proceso debido a impactos secundarios
producidos por el material expulsado
y otros originados por el impacto
de un tren de cuerpos desgajados
de uno mayor y roto por la gigantesca
fuerza gravitatoria de la Luna,
siguiendo la trayectoria orbital
del impacto.
El posterior
enfriamiento de las lavas de
los maria produjo fracturas por
tensión en la corteza
lunar dando lugar a los llamados
rimae, rimas, grietas y fisuras
en forma de canales sinuosos
con paredes irregulares, algunas
de varios cientos de kilómetros
de longitud y anchuras que no
sobrepasan los 8 kilómetros.
Las cadenas
montañosas (Los Alpes
lunares, montes Cáucaso
lunares, Apeninos lunares, Cárpatos
lunares, etc.) son las altas
barreras que circundan los mares
lunares con distintos niveles
de alturas por las que circulan
diversos valles formando algunos
frontera entre los mares. Basta
echar una mirada exhaustiva al
Mare Imbrium (mar de las lluvias)
para encontrar estas cadenas
montañosas bordeando la
gran cuba rellenada por la lava.
Prolongaciones de estas formaciones
hacia el interior de estas gigantes
fosas, dan lugar a los promontorios
o cabos (tierrasadentro).
La apariencia
de las estructuras lunares observadas
al telescopio, fueron datadas
en función de sus rasgos
morfológicos y geométricos,
dando lugar a nombres físico-geográficos
como los de la Tierra (mares,
lagos, bahías, valles,
cordilleras, etc.) seguidos del
nombre propio ( mare Tranquilitatis,
lago Mortis, valle Rheita, montes
Cárpatos, bahía
Aestum, etc.).
La observación
y la fotografía lunar
admite elevados aumentos. Con
oculares superiores a los 20
mm. de focal, podremos observarla
y fotografiarla enteramente.
Con oculares menores de 20 mm.
de focal podremos resolver finos
detalles y cráteres de
hasta 3 kilómetros de
diámetro, sólo
debemos esperar a que la luz
incidente defina el contraste
suficiente entre la luz y la
sombra de la formación.
Las películas
normalmente utilizadas tanto
para papel como diapositivas,
son las de baja sensibilidad
comprendidas entre 25 y 125 Asa
que nos darán un mayor
contraste por su fino grano permitiéndonos
utilizar exposiciones cortas,
casi nunca superando el segundo
de tiempo.
Los tiempos
de exposición son el elemento
variable, dependiendo de la fase
lunar, de la estabilidad atmosférica
y de la capacidad del instrumento
para captar la luz. Una película
de media a alta sensibilidad,
permitiría exposiciones
de tiempo más cortas que
las de baja sensibilidad, pero
el tamaño del grano reduciría
sensiblemente el contraste.
El cambio de
las condiciones, tanto instrumentales
(diámetros, focales y
calidad del instrumento utilizado)
como la variedad de las películas
(diversas marcas y distintas
sensibilidades) obligan al astrofotógrafo
que se inicia en la fotografía
lunar, a elaborar desde la propia
experiencia sus propias tablas
de tiempos de exposición.
En anteriores números
de nuestra revista Galileo hay
referencia de ellas que sirven
como orientación. En numerosas
publicaciones de astronomía
y en muchas obras publicadas,
encontrareis las mismas tablas
orientativas.
En los primeros
pasos que se dan, desecharemos
muchas exposiciones realizadas,
pero sin calidad, seleccionando
unas pocas, luego la práctica
y el buen hacer de la experiencia
acumularemos mayores resultados.
Así que
os animo a que comencéis
a cargar la cámara con
un rollo de película,
si es de 24 exposiciones mejor
que de 36 y de una sensibilidad
de 50 a 125 Asa o Iso, incorporemos
el cuerpo de la cámara
al porta ocular del telescopio
fijándolo bien, instalemos
el disparador de cable y tomemos
el bloc de campopara anotar los
tiempos, número de toma,
sistema de montaje (foco primario,
proyección por ocular,
barlow,etc), día y hora
(U.T), tipo de telescopio, diámetro,
focal y estabilidad de la atmósfera
y otras anotaciones que le son
propias a la observación
como el lugar, la altura sobre
el nivel del mar, temperatura
si se desea, etc.
De las tablas
orientativas que poseemos realizar
disparos por debajo y por encima
de lo estipulado para asegurarnos
de que algunas de las tomas sean
las correctas en tiempos de exposición.
No nos olvidemos de asegurar
un buen enfoque de las tomas
con los métodos que en
nuestras páginas de Galileo,
hemos comentado infinidad de
veces.
Ganar confianza
en el trabajo que se realiza
cada noche de observación
tanto visual como fotográfica,
nos permitirá alcanzar
dos objetivos: uno, adquirir
experiencia y calidad y otro,
la satisfacción del trabajo
bien hecho, además de
disfrutar de la observación
lunar.
Cuando os llegue
este artículo a vuestras
manos, las fiestas navideñas
del 1º año del Siglo
XXI serán historia, muchos
de vosotros y eso espero, dispondréis
de telescopios y cámaras
de nuevas tecnologías,
a vosotros os recomiendo paciencia
en la experimentación
de los nuevos instrumentos, y
los que seguimos con nuestros
preciosos y viejos cacharros,
explotaremos el capicúa
2002 con mejores trabajos.
Las noches de
invierno en nuestro hemisferio
Norte son para mi las mejores,
las más limpias en Cielo,
sus constelaciones de las más
brillantes con el agravante a
nuestro favor de la danza planetaria
sobre todo de Júpiter
y Saturno durante toda la noche.
Nuestro satélite natural,
la Luna, parece que brilla con
luz propia en esos cuartos menguantes
que se nos presentan en los amaneceres
limpios. En fin, la dulzura de
la Bóveda Celeste con
su enjambre de puntos luminosos,
está al alcance de nuestros
ojos para nuestro deleite, no
la hagamos esperar.
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